![]() |
| Esguince de tobillo G°1 |
Se trata de una distensión o rotura (según el grado) de uno o más ligamentos y la cápsula articular del tobillo (ya que en este caso van juntos). Puede producirse tanto en la zona interna como en la externa, aunque con mucha más frecuencia se da en esta última localización.
Estructuras implicadas
La cápsula articular la encontramos en todas las articulaciones
del cuerpo, o por lo menos en las llamadas “articulaciones verdaderas” en las
que existen cartílagos articulares y líquido sinovial, que son las que tienen
una mayor movilidad.
La articulación la forman los extremos de dos huesos y esos extremos están cubiertos de Cartílago Hialino o Articular para aumentar la
capacidad de deslizamiento entre ambos y se encuentran bañados por el Líquido
Sinovial, que los nutre y a modo de lubricante, aumenta y facilita el
movimiento. Para mantener unidos esos extremos, además de la fuerza coaptadora
(que junta, encaja) de los músculos y en algunos casos de la propia
gravedad terrestre, tenemos la cápsula articular, cuya capa interna además
“fabrica” el líquido sinovial intra-articular y que no es otra cosa que una
“bolsa estanca” que rodea la articulación y en la que se “introducen” los
extremos de los huesos que la forman, haciendo que, salvo en caso de rotura, el
líquido sinovial no salga fuera de ella y permanezca bañando y nutriendo las
superficies articulares.
Además, esta cápsula que está formada por tejido
conjuntivo fibroso (el mismo que los ligamentos) muy fuerte y resistente,
flexible aunque poco elástico, va a tener unas medidas exactas para mantener
unidos los extremos, como decíamos antes, permitir un determinado grado de
movilidad e impidiendo que este se sobrepase, tensándose al final del
movimiento lógico de la articulación.
Cada articulación va a tener una movilidad diferente y sobre todo, un eje que va a permitir más grado de movimiento en uno u otro
punto. Pues bien, precisamente en esos puntos hacia donde más se mueve cada
articulación, o en aquellos que con más fuerza debemos limitarlo para evitar
que el movimiento excesivo interfiera en la estabilidad por ejemplo de la bipedestación,
la cápsula se va a ver reforzada con los ligamentos. Estos no van a ser más que
eso, refuerzos de la propia cápsula allí donde más resistencia sea necesaria,
siendo en muchas ocasiones parte de la propia cápsula formando un engrosamiento
de su propia estructura y sobre todo con una muy concreta disposición de sus
fibras. En otros casos, estos ligamentos van a ser “extracapsulares”, lo que
quiere decir que sin dejar de ser meros refuerzos, no van a formar parte de la
cápsula sino que son estructuras separadas físicamente aunque no en su función.
En el caso del tobillo, los ligamentos son “capsulares”, y por consiguiente, si
este se rompe, lo hará a la vez que la cápsula. Esta situación no siempre es
así en los ligamentos “extracapsulares” donde puede romperse el ligamento sin
afectar ninguna otra estructura, pero no en el tobillo.
Mecanismos de producción
Cualquier tropezón, caída o torcedura que lleve el pie más allá de lo que las estructuras de fijación de esa articulación puedan soportar.
El ligamento que más frecuentemente se ve lesionado es el
“peroneoastragalino- anterior” seguido del “peroneo-calcáneo”, y por último, el
menos frecuente será el “peroneoastragalino- posterior”. Un esguince previo mal curado (con una cicatriz demasiado
retraída que limite todavía a pesar del tiempo la normal movilidad de la
articulación), la edad (a mayor edad menor flexibilidad de las tejidos), una
mala hidratación, un calzado o un terreno inapropiado, o simplemente la mala
suerte, van a favorecer esta lesión.
Diagnóstico Diferencial
Al ser una lesión traumática y violenta, no es raro ver
fracturas óseas asociadas. Menos urgente, pero
igual de implacable a la hora de dejar molestas secuelas es la “subluxación
anterior del Astrágalo”, que deberá ser corregida lo antes posible por medio de
una sencilla e indolora manipulación.
Clínica
Cuando solamente exista distensión (sin rotura) será un
Esguince Grado 1, no habrá sangrado ni por lo tanto hematoma; sí habrá en
cambio mucho dolor, edema e impotencia funcional.
Si se produce una rotura parcial de las fibras, habrá
sangrado, hematoma, mucho dolor, bastante edema, impotencia funcional y además
percibiremos una inestabilidad articular que normalmente no notamos en el grado
anterior. Estaremos entonces hablando de un Esguince Grado 2.
Ahora la rotura ya no es parcial, sino total o casi,
habrá mucho sangrado y un importante hematoma, edema, mucha impotencia
funcional debido principalmente a una gran inestabilidad articular. En cambio
estos esguinces no suelen producir demasiado dolor ya que las terminaciones
nerviosas se encuentran completamente rotas y no son capaces de transmitir la
sensación “nociceptiva”. Esto es
lo que llamamos un Esguince Grado 3, y normalmente
requerirán cirugía reparadora, ya que al encontrarse los extremos separados por
la gran rotura será imposible que acaben soldando por ellos mismos, que es lo
que ocurre en los casos anteriores gracias a una parcial inmovilización según
los casos.
Tratamiento Correctivo
Acabamos de ver que un esguince es una rotura más o menos
grande de fibras (una distensión en el mejor de los casos) y como toda rotura,
va a precisar de un tiempo de inmovilización total o relativa según cada caso,
para curar, eso es todo y va a curar por sí mismo. Lo que sí vamos a hacer es, además de
resolver molestias asociadas como el edema que suele formarse y que además
puede retrasar la curación, inducir con diversas técnicas a una correcta
cicatrización para evitar adherencias y retracciones que nos garantizarían
futuras recaídas.
Es cierto que en ocasiones la visita al fisioterapeuta
puede parecer “mágica” y que salgamos andando con casi total normalidad, pero
no debemos engañarnos, necesitaremos un tiempo de reposo para que el organismo
repare el desgarro. Nadie nos lo va a curar en una sesión, por muy bueno que
sea… Así, deberemos escayolar en situaciones muy graves, o hacer un vendaje
funcional o “Taping” cuando la lesión nos lo permita, incluso una simple
tobillera en casos leves, pero siempre deberemos reposar.
Compresión (vendaje) para el edema, pie en alto las primeras horas también para el edema, frío local (en tandas de 15 minutos y protegiendo la piel) como analgésico y antiedema, pueden ayudarnos los primeros días.Una vez que la cicatriz haya empezado a aparecer, podremos emplear técnicas manuales como Cyriax para mejorar y acelerar la cicatriz. Baños de contraste alternando agua fría y caliente una vez eliminado el vendaje, ejercicios de propiocepción y fortalecimiento para recuperar fuerza, equilibrio y ejercicios de flexibilidad articular para la movilidad. Aunque siempre deberemos hacerlos bajo la indicación y supervisión de nuestro Kinesiólogo/a, ya que cada técnica tiene un momento y una forma correcta de hacerse, y si no la respetamos escrupulosamente, corremos el riesgo de “arrastrar” la lesión mucho, mucho tiempo.
Tratamiento Preventivo
No llevar las zapatillas muy sueltas y tener mucha
precaución con los terrenos abruptos, pero sobre todo, lo más importante, mirar
por donde pisas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario