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8 abr 2019

Esguince de tobillo


Esguince de tobillo G°1

Se trata de una distensión o rotura (según el grado) de uno o más ligamentos y la cápsula articular del tobillo (ya que en este caso van juntos). Puede producirse tanto en la zona interna como en la externa, aunque con mucha más frecuencia se da en esta última localización.

Estructuras implicadas

La cápsula articular la encontramos en todas las articulaciones del cuerpo, o por lo menos en las llamadas “articulaciones verdaderas” en las que existen cartílagos articulares y líquido sinovial, que son las que tienen una mayor movilidad.

La articulación la forman los extremos de dos huesos y esos extremos están cubiertos de Cartílago Hialino o Articular para aumentar la capacidad de deslizamiento entre ambos y se encuentran bañados por el Líquido Sinovial, que los nutre y a modo de lubricante, aumenta y facilita el movimiento. Para mantener unidos esos extremos, además de la fuerza coaptadora (que junta, encaja) de los músculos y en algunos casos de la propia gravedad terrestre, tenemos la cápsula articular, cuya capa interna además “fabrica” el líquido sinovial intra-articular y que no es otra cosa que una “bolsa estanca” que rodea la articulación y en la que se “introducen” los extremos de los huesos que la forman, haciendo que, salvo en caso de rotura, el líquido sinovial no salga fuera de ella y permanezca bañando y nutriendo las superficies articulares.

Además, esta cápsula que está formada por tejido conjuntivo fibroso (el mismo que los ligamentos) muy fuerte y resistente, flexible aunque poco elástico, va a tener unas medidas exactas para mantener unidos los extremos, como decíamos antes, permitir un determinado grado de movilidad e impidiendo que este se sobrepase, tensándose al final del movimiento lógico de la articulación.

Cada articulación va a tener una movilidad diferente y sobre todo, un eje que va a permitir más grado de movimiento en uno u otro punto. Pues bien, precisamente en esos puntos hacia donde más se mueve cada articulación, o en aquellos que con más fuerza debemos limitarlo para evitar que el movimiento excesivo interfiera en la estabilidad por ejemplo de la bipedestación, la cápsula se va a ver reforzada con los ligamentos. Estos no van a ser más que eso, refuerzos de la propia cápsula allí donde más resistencia sea necesaria, siendo en muchas ocasiones parte de la propia cápsula formando un engrosamiento de su propia estructura y sobre todo con una muy concreta disposición de sus fibras. En otros casos, estos ligamentos van a ser “extracapsulares”, lo que quiere decir que sin dejar de ser meros refuerzos, no van a formar parte de la cápsula sino que son estructuras separadas físicamente aunque no en su función. En el caso del tobillo, los ligamentos son “capsulares”, y por consiguiente, si este se rompe, lo hará a la vez que la cápsula. Esta situación no siempre es así en los ligamentos “extracapsulares” donde puede romperse el ligamento sin afectar ninguna otra estructura, pero no en el tobillo.

Mecanismos de producción
Cualquier tropezón, caída o torcedura que lleve el pie más allá de lo que las estructuras de fijación de esa articulación puedan soportar. 
El ligamento que más frecuentemente se ve lesionado es el “peroneoastragalino- anterior” seguido del “peroneo-calcáneo”, y por último, el menos frecuente será el “peroneoastragalino- posterior”. Un esguince previo mal curado (con una cicatriz demasiado retraída que limite todavía a pesar del tiempo la normal movilidad de la articulación), la edad (a mayor edad menor flexibilidad de las tejidos), una mala hidratación, un calzado o un terreno inapropiado, o simplemente la mala suerte, van a favorecer esta lesión. 

Diagnóstico Diferencial

Al ser una lesión traumática y violenta, no es raro ver fracturas óseas asociadas. Menos urgente, pero igual de implacable a la hora de dejar molestas secuelas es la “subluxación anterior del Astrágalo”, que deberá ser corregida lo antes posible por medio de una sencilla e indolora manipulación. 

Clínica

Cuando solamente exista distensión (sin rotura) será un Esguince Grado 1, no habrá sangrado ni por lo tanto hematoma; sí habrá en cambio mucho dolor, edema e impotencia funcional.

Si se produce una rotura parcial de las fibras, habrá sangrado, hematoma, mucho dolor, bastante edema, impotencia funcional y además percibiremos una inestabilidad articular que normalmente no notamos en el grado anterior. Estaremos entonces hablando de un Esguince Grado 2.

Ahora la rotura ya no es parcial, sino total o casi, habrá mucho sangrado y un importante hematoma, edema, mucha impotencia funcional debido principalmente a una gran inestabilidad articular. En cambio estos esguinces no suelen producir demasiado dolor ya que las terminaciones nerviosas se encuentran completamente rotas y no son capaces de transmitir la sensación “nociceptiva”. Esto es  
lo que llamamos un Esguince Grado 3, y normalmente requerirán cirugía reparadora, ya que al encontrarse los extremos separados por la gran rotura será imposible que acaben soldando por ellos mismos, que es lo que ocurre en los casos anteriores gracias a una parcial inmovilización según los casos. 

Tratamiento Correctivo

Acabamos de ver que un esguince es una rotura más o menos grande de fibras (una distensión en el mejor de los casos) y como toda rotura, va a precisar de un tiempo de inmovilización total o relativa según cada caso, para curar, eso es todo y va a curar por sí mismo. Lo que sí vamos a hacer es, además de resolver molestias asociadas como el edema que suele formarse y que además puede retrasar la curación, inducir con diversas técnicas a una correcta cicatrización para evitar adherencias y retracciones que nos garantizarían futuras recaídas.

Es cierto que en ocasiones la visita al fisioterapeuta puede parecer “mágica” y que salgamos andando con casi total normalidad, pero no debemos engañarnos, necesitaremos un tiempo de reposo para que el organismo repare el desgarro. Nadie nos lo va a curar en una sesión, por muy bueno que sea… Así, deberemos escayolar en situaciones muy graves, o hacer un vendaje funcional o “Taping” cuando la lesión nos lo permita, incluso una simple tobillera en casos leves, pero siempre deberemos reposar.
Compresión (vendaje) para el edema, pie en alto las primeras horas también para el edema, frío local (en tandas de 15 minutos y protegiendo la piel) como analgésico y antiedema, pueden ayudarnos los primeros días. 
Una vez que la cicatriz haya empezado a aparecer, podremos emplear técnicas manuales como Cyriax para mejorar y acelerar la cicatriz. Baños de contraste alternando agua fría y caliente una vez eliminado el vendaje, ejercicios de propiocepción y fortalecimiento para recuperar fuerza, equilibrio y ejercicios de flexibilidad articular para la movilidad. Aunque siempre deberemos hacerlos bajo la indicación y supervisión de nuestro Kinesiólogo/a, ya que cada técnica tiene un momento y una forma correcta de hacerse, y si no la respetamos escrupulosamente, corremos el riesgo de “arrastrar” la lesión mucho, mucho tiempo. 

Tratamiento Preventivo

No llevar las zapatillas muy sueltas y tener mucha precaución con los terrenos abruptos, pero sobre todo, lo más importante, mirar por donde pisas.

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